Daniel

¡Daniel ya está con nosotros!

El día 12 de octubre a las 6:25 am descubrimos lo que es la felicidad, no sólo como sentimiento. Felicidad en estado puro, en mayúsculas, con su nombre y apellidos.

Sin duda será el momento más indescriptible de nuestras vidas, que quedará en nuestra memoria como la vez en la que la vida nos hizo crecer como personas y sentirnos padres por primera vez. Ahora, retrocedamos a los momentos previos, cómo vivimos cada instante… Una semana antes del día señalado, en la semana 38 de embarazo, empecé con contracciones irregulares, comúnmente denominadas, contracciones de Braxton Hicks. Con el paso del día se volvieron cada vez más regulares, aunque no dolorosas, por lo que decidimos acudir al hospital para que nos hicieran salir de dudas.

Fue entonces cuando nos dijeron que había dilatado 1 cm y que tenía el cuello del útero un 80% borrado, pero que en esta situación podía permanecer incluso semanas.  Efectivamente, estuve una semana y tres días con las mismas sensaciones que variaban según el día. Además se me desprendió el tapón mucoso días después de la exploración. Por lo que aunque sabíamos que el día estaba cerca, aún debíamos armarnos de paciencia.

Y entonces uno de esos días, con 39 semanas + 4, que sentí contracciones durante todo el día, con una duración de 30 seg a 1 min, y con un intervalo de 3 a 5 min entre ellas, decidimos volver al hospital. Resultó que ya tenía casi 2 cm dilatado, pero que aún no era suficiente para el ingreso. Sin embargo fue salir del hospital, y empezar a sentir contracciones cada vez más seguidas e intensas, por lo que 3 horas más tarde estábamos nuevamente de camino al materno. ¡Esta vez sí! Ya eran 3 cm de dilatación, y enseguida nos dijeron que nos daban una habitación porque el proceso del parto ya había comenzado.

En la habitación de planta estuvimos unas dos horas con contracciones cada vez más intensas y seguidas, que tiraban desde la zona lumbar hasta la pelvis. Por lo que poco después avisamos a la enfermera para que me exploraran nuevamente por si habíamos adelantado en el proceso de dilatación. Y sí, ya eran 4 cm de dilatación, así que ya no regresamos a la habitación. Me recomendaron que me diera un baño de agua caliente y me monitorizaron a la espera de que un paritorio quedara libre. En ese momento les recordé a la matrona y enfermeras que yo deseaba ponerme la epidural y comenzaron a administrarme un suero. Pasé a paritorio, y en menos de una hora y diez minutos había nacido Daniel. Fue todo tan rápido que finalmente no dio tiempo de pincharme la epidural, y el parto fue totalmente natural. Es imposible no admitir que fue muy doloroso, pero que la recompensa a esa hora de dolor fue maravillosa.

Daniel, nuestro tesoro, pesó 3,290 gr y midió 52 cm. Nació muy sano y enseguida me lo pusieron en mi pecho para empezar el piel con piel. De verdad, ¡qué sensación tan única y real!  Ahora, después de dos días de ingreso, ya estamos en casita, disfrutando de nuestro bebé, al que hemos decidido darle lactancia materna a demanda, que ha acogido estupendamente.

Y así llegó el fin de la experiencia del embarazo y ha dado comienzo la mejor de las aventuras. Ver crecer a nuestro hijo y disfrutar cada segundo a su lado. Pues eso, la FELICIDAD en persona❤.

Persan Farma

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